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2013 - Speed Weekend, Orsa, S
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2013 - Speed Weekend, Orsa, S

2013 - Speed Weekend, Orsa, S

La historia anterior casi deshonrosa:

Los aficionados al frío y a los placeres rápidos pueden recordar aún con escalofríos nuestra pequeña excursión a Orsa, situada en el centro de Suecia, en el año 2012 obsoleto desde hace tiempo. Allí habíamos llegado en nuestro Big Boar con neumáticos con clavos de fabricación casera y tuvimos que darnos cuenta rápidamente sobre la pista de que teníamos incrustados más de 200 clavos en los neumáticos más o menos en vano: el Big Boar empezó a tambalearse muy pronto en la fase de aceleración de tal manera que nuestro piloto de carreras de hielo tuvo que suspender el récord para no ponerse en peligro ni a él mismo, ni a la motocicleta.

La aventura “Orsa” terminó gloriosamente de todos modos: pudimos conocer a los dos daneses Tom y John , a los cuales pudimos acompañar en el verano a Bonneville, donde tallaron con sus Knucklehead la historia de las carreras en las salinas.

Orsa reloaded, o más bien: respiked.

Naturalmente a humillación en Orsa no nos dejó en paz y es por ello que esta vez pedimos consejo sobre los neumáticos al experto: Jens Krüper tiene en Delsbo / Suecia (por cierto el lugar donde se fundó la empresa Flat Head Power - sí, exactamente, en Suecia), de todos modos Jens Krüper tiene ahí en medio de la nada su tienda NCCR y atornilla en Harleys y otros vehículos útiles, además está bastante bien familiarizado con la locomoción sobre el hielo.

Así que primero nos dirijimos de Würzburg a Delsbo donde Jens colocó nuestros neumáticos al Big Boar. La prueba de conducción se sintió bien, así que embarcamos y atamos todo nuevamente y nos enrumbamos de nuevo hacia Orsa. Jens y su equipo decidieron venir espontáneamente, ya que querían ver lo que iba a pasar. Esto si que es loable y nos alegramos por ello.

Después de cuatro horas de viaje en coche, nos encontramos en el lago congelado de Orsa. Déjà vu. Descargamos, de inmediato a las inspecciones técnicas, nos aprobaron y nos dieron el número de partida N º 590 y el permiso de salida. Dejamos que la enorme montaña de tiempo, que nos separaba de la primera carrera, se desvaneciera con barbacoa, cerveza artesanal Wrecking Brew y charlas sobre hielo, curvas con potencia y lubricantes.

Por fin, es viernes. La llama está encendida a las 9:50,

9:55 café en los intestinos, reunión de los pilotos en la pista a las 10:00. 11:00 START. La primera carrera. Fuimos dirigidos. El comisario indica la dirección. Primera marcha, los clavos se adhieren, la aceleración es buena. Segunda marcha, tercera - todo se siente seguro. No hay punto de comparación con la experiencia del año pasado. El jabalí gruñe satisfecho y feliz sobre el hielo. Cuarta marcha, aún todo se siente bien. ¡Perfecto!

Se podría pensar que un lago congelado es una superficie plana, sin baches ni agujeros. Sin embargo, la realidad es diferente. Aún nos sorprendemos que los motores aceleren entretanto, y cuando estamos sobre la pista, sabemos la razón. La pista es tan ondulada que la motocicletas pierden entre períodos el contacto con el suelo. El resultado es que la rueda motriz enloquece: alta velocidad. Pero este año todo se siente bien y seguro.

Aquí también se nos ocurre probar un plan un poco más arriesgado: Top Speed 200. Esto requiere un poco más de valor de vuelta a vuelta: dejar la corredera arriba, la que hemos cerrado nuevamente a medias durante las vueltas anteriores. Pero la recompensa por el valor tarda en llegar: finalizamos sólo con Top Speed 167. La luz se empieza a desvanecer, el crepúsculo llega al lago y nos decidimos a hacer un poco de mantenimiento a la motocicleta. Hoy ha aguantado muy bien. Siete vueltas sin ningún reproche. Pero escuchamos ruidos en la transmisión primaria - así que la revisamos y encontramos muchos residuos. ¡Qué porquería! Así que – sacamos la tapa y el embrague y ya podemos ver lo que está pasando, más bien lo que está suelto: los imanes en el alternador. Los imanes se han quedado atascados entre el rotor y el alternador.¿Y ahora qué? Los alternadores han sido sobreestimados. Martillamos los imanes por completo e intercambiamos con el equipo de Harley Estocolmo un encendido Dyna por una batería nueva. La colocamos al cargador y así tenemos seguro suficiente corriente para la carrera de mañana. Y: en vez de bombear corriente en la batería, ahora todo funciona por la rueda. Esto nos da más ganas de que ya sea mañana.

Hasta entonces, disfrutamos de otra barbacoa, un par de cervezas Wrecking Brew y una charla sobre potencia, pista con ondulaciones y alternadores.

Sábado por la mañana. Hace más frío ahora,

el hielo es más duro – lo que es bueno. Pero el viento es más fuerte, eso si es malo, en todo caso para nuestro plan Top Speed 200. Las tres primeras vueltas también son descepcionantes. El motor está funcionando bien, hay suficiente potencia allí, pero el viento cruzado nos empuja cada vez más para la izquierda en el centro del trayecto, lo que nos hace bajar la aceleración. Pero entonces, la cuarta vuelta. Esta vez nos mantenemos más a la derecha. Y no sólo se depega la motocicleta del suelo, sino también el trasero del asiento, ssssssst, se siente la velocidad. Y en efecto...el velocímetro indica..... 203 km/h. YEESSS! Lo malo es que los ojos no se despegaron del velocímetro. El viento y la pista desnivelada nos han empujado muy hacia la izquierda. Intentamos ir más a la derecha pero sin éxito. Por lo menos a toda marcha no hay manera de conseguir ir más recto otra vez. Y por más díficil que se nos haga, tenemos que cerrar el acelerador. Promedio estropeado, pero plan cumplido.

Todo el sábado tratamos de llegar a ese nivel de nuevo, pero no hay nada que hacer. Así que decidimos concentrarnos en el kilómetro cronometrado - Si pudimos lograr un promedio por encima de 170km/h, existe la posibilidad de estar entre los primeros tres. Con una velocidad media de 169,491 km/h obtuvimos el 2do. lugar en la categoría 6A para motocicletas con motor de aspiración de más de 1000 cc. Con esto, podemos estar más que satisfechos.

La noche nos pertenece. Y las noches en Orsa después de la carrera no son las peores, ni las más cortas, ni las más secas. Después de que todos se han ido a casa, permanecemos aún un poco ahí y la pasamos bomba sobre el hielo por un par de horas, antes de que tuvieramos que marcharnos - al sur, hacia la primavera, sin neumáticos con clavos. Ahora si más caucho, el invierno ha terminado.