Cyclo Party 2026
El secreto de Cyclo
Primera regla del Cyclo Party: ¡NO hables del Cyclo Party!
La discreción era obligatoria cuando el "Gruppo Cyclo" empezó a compartir las coordenadas GPS del idílico camping —o mejor dicho, de la ubicación secreta— donde este veterano y unido grupo de amigos tenía previsto reunirse de nuevo, como manda la tradición, cada dos años.
Y así fue como, un viernes de junio, los miembros de esta pequeña comunidad motera llegaron haciendo temblar el suelo entre traqueteos y rugidos al lugar del que no debemos hablar. Desafiando chaparrones y ratos de sol, fueron apareciendo desde todos los rincones de Alemania y Liechtenstein: desde la Selva Negra, Wilhelmshaven, Oderbruch, la Baja y la Media Franconia. Algunos incluso cruzaron medio mundo para estar allí: "Tommy Chop Shop" vino nada menos que desde Australia, Aris llegó desde Baltimore y John cruzó el Canal desde Inglaterra.
Tan variada como la procedencia
de las matrículas era la de las motos. Desde una desvencijada Knucklehead aligerada al máximo hasta varias Sportster Evo con distintos grados de personalización, pasando por una imponente full-dresser Evo color beige completamente de serie. Los rumores dicen que incluso alguna marca que no era de Milwaukee se atrevió a poner una rueda en el recinto ultrasecreto. Porque sí: aquí todas las marcas eran bienvenidas.
La jornada del viernes terminó con todos instalándose, intercambiando efusivos "¡cuánto tiempo!", poniéndose al día sobre todo lo ocurrido durante los largos dos años desde la última reunión y compartiendo unas cuantas copas con los previsibles efectos secundarios que ello conlleva.
Bienaventurado quien sabe controlarse, porque el sábado un buen grupo tenía previsto salir a recorrer el Cyclo Run, una ruta por algunas de las carreteras más reviradas que se pueden encontrar en Alemania. Incluso los curtidos pilotos de Big Twin, acostumbrados a devorar kilómetros, acabaron impresionados por la interminable sucesión de curvas. ¿Dónde está la Autobahn cuando hace falta? :)
Para relajarse después, la noche siguió
por unos derroteros sencillos, ruidosos y rápidos gracias a una banda con un nombre imposible de encontrar en Google: los Oberrieder Zipfibriader. Cuatro chavales de la Baja Baviera que saben perfectamente cómo animar una fiesta hasta ponerla patas arriba. Diversión garantizada y una noche larga para todos.
El domingo nos despedimos prometiendo volver a vernos dentro de dos años. De camino a casa, repusimos fuerzas con una buena comida en el Bräu Wirt de Amberg. ¡Salud, buen provecho y NO HABLÉIS DEL CYCLO PARTY!
¡Nos vemos en el Cyclo 2028!