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2018: Linkert Attacks, Jars, F

2018: Linkert Attacks, Jars, F

(Del granero virtual)

Cuando nuestros amigos franceses nos llamaron para asistir de nuevo al Linkert Attack rally en Jars, Francia, nos sentimos como Ulises en su barco al oir los cantos de sirenas. Saltamos sobre las motos y arrancamos el EL del 37 y el FL del 41, y nos largamos para hacer 800 kilómetros de carreteras francesas. El buen tiempo hizo del viaje un verdadero placer. Hasta los numerosos granjeros franceses con sus enormes cosechadoras entorpeciendo la carretera tenían un buen día. Adelantarlos era un reto para nuestros viejos corceles, pero en los tramos sin máquinas rodamos como la brisa, con los fiables V-Twins trabajando debajo nuestro.

Tradicionalmente nuestra última parada antes del rally es en la terraza del restaurante de Rempart, en Sancerre, donde refrescamos nuestras castigadas gargantas con un primer vaso del brillante vino local, con grandes vistas sobre el valle tapizado de viñedos. John, de inglaterra, ya está aquí, celebrando su 50 aniversario. No es un cumpleaños normal, si tienes en cuenta de que realmente tiene 77. No, lo que celebra son sus primeros 50 años a lomos de una Harley-Davidson. Y ni siquiera tiene carné de coche. Chapeau, tío.

Ya en Jars encontramos una buena gernación

de Harleys añejas, a pesar de que llegamos un día antes. Montamos el campamento y dimos el primero de muchos paseos por la zona para ver la maquinaria. Knuckleheads, Pans, Flats, Indians de toda europa están aparcadas a la sombra, muchas de ellas anteriores a 1965 y todas ruedan a diario. Unas cuantas clásicas inglesas competaban la colección. Se contaron 46 Knuckles, y con esta concentración de máquinas clásicas, el rally de Jars es difícil de superar.

El lema de este año era 'Playa del Sol' y la cantidad de camisas hawaianas que trajo la gente en las alforjas resultaron muy adecuadas para iluminar el fin de semana. El organizador Fred contrató una selección de grandes bandas que aceleraron la fiesta hasta sacarla de órbita, con la ayuda de un cátering francés de primera clase. Nada de hamburguesitas ni carnes de tres al cuarto, monsieur.

El viernes amaneció con unos daneses

trasteando febrilmente en un bobber Knucklehead. El cilindro delantero se había roto. Malas noticias. Pero para nuestro alucine, un nuevo cilindro (de W&W) ya estaba listo para ser instalado. El desesperado propietario posteó en Instagram la catástrofe y un par de paisanos suyos, también de camino a Linkert, (gracias a Tom y John, Bonneville racers) se desviaron un poco para pasar por el cuartel general de W&W y recoger los recambios tan necesarios.

El sábado por la mañana nos preparamos para salir sin muchas ganas, y enfrentarnos a los dos días de viaje de vuelta a casa, contando con menos granjeros en las carreteras secundarias francesas. Como de costumbre, el pequeño viaje fue más ligero para nuestrios vecinos franceses. El relajado ambiente en Linkert Attacks es único, y las motos juegan en liga aparte. Si no se cae el cielo sobre nuestras cabezas, estaremo de vuelta en 2020... 2021? 2022? Gracias, Corona ;-/

Merci et au revoir, les mecs!