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Harley LiveWire @ W&W

Harley LiveWire @ W&W

Cuando montamos una máquina de Milwaukee que parece salida de un museo, una chatarrería o una revista custom, no solemos sentirnos como unos pioneros.

Así que nos pusimos eufóricos cuando nos llamaron desde Frankfurt. "Está aquí", refiriéndose a la Harley-Davidson LiveWire, la primera auténtica moto eléctrica producida por una gran marca. Es la gran promesa de de los caballeros de Milwaukee, cuyas motos más convencionales hemos estado montando y trasteando desde hace más de cuarenta años. Precisamente porque la LiveWire es radicalemente distinta, como llegada de un universo paralelo en comparación con nuestros amados cacharros, nos pusimos todos las pilas y pedimos unop de esos nuevos chismes cuanto antes.

Así que pertrechamos el Magic Bus y nos fuimos a Frankfurt.

En la "Harley Factory" fuimos los primeros,

o así nos aseguraron, en disponer de la moto. E incluso si no es del todo cierto, seguíamos teniendo esa sensación de pioneros. Y eso no nos lo quita nadie.

Tras una breve charla con el boss de la factoría Thomas Trapp y una también corta introducción a los sistemas de la moto con su instrumentación digital estilo smartphone por su hijo Eric, salimos al aparcamiento. El primer piloto de la Wrecking Crew -nosotros- en ponerse a los mandos, tras ser advertido seriamente de no pasarse de la raya, fue Eric. Y tuvo que contenerse, pero lo consiguió. Aún así salió como un caza disparado de la catapulta de lanzamiento de un portaaviones. Sin ruido, sólo un leve silbido y el sonido de las gomas cogiendo velocidad. De vuelta podíamos ver su ancha sonrisa de incredulidad viniendo hacia nosotros a toda velocidad detrás del faro LED. Otras pocas vueltas alrededor de la fábrica y esa mueca no se le borraba. El personal de la factoría saló de los talleres para mirar y unos pocos clientes se nos unieron, pues nadie había visto antes la LiveWire en persona.

Después de que a Cris se le desencajara la mandíbula de tanta sonrisa, Thomas se sentó a los mandos y liberó los amperios a fondo. "Tira como un demonio" fue su comentario. Lo que vimos fue una aceleración de otro planeta, silenciosa y de algún modo intimidante. ¿Qué pasaría si alguien desconectara todos los chismes de control de estabilidad?

Trapp senior nos dijo desde su experiencia que nada, reiterando, nada puede cazar a esta nena en aceleración. Es un veterano piloto de vehículos vintage de dos y cuatro ruedas, en la liga de Mille Miglia y Cannonball y parecía no poder contener la verborrea. "¡Te sientes como dentro de... no, encima de un caza!". Bien, carguemos el ¿cohete? ¿moto? ¿aparato? ¿bala? ¿batería sobre ruedas? Ya nos formaremos una opinión propia. También veremos lo poco que se le puede desmontar para una potencial customización. Es nuestro trabajo, a fin de cuentas, y de momento resulta elecrificante.