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¿ES ARTE, O SE MUEVE?

¿ES ARTE, O SE MUEVE?

Este año fue muy difícil decidir qué era lo mejor de Art & Wheels en Basel. En el interior: Minuciosamente escogida, una selección de obras de arte mecánica que te dejaba con la boca peligrosamente abierta. En el exterior: El mejor tiempo primaveral y una no menos admirable colección de motos en el parking de visitantes.

En todo caso, el fin de semana completo resultó ser una fiesta en si mismo. Ya empezó el viernes por la tarde con el jaleo de todos los expositores: una cena comunitaria y de ahí a la pre-fiesta abierta al público en el 'Kaschemme", que podríamos traducir como 'el Tugurio'. Las bandas eran tan prometedoras como el nombre del local: 'The Lords of Altamont', de Los Angeles, y 'The Hip Priests de Nottingham', Inglaterra. Ambos grupos, como se esperaba ofrecieron un buen guitarreo eléctrico, pero mientras los señoritos de Altamont iban de relax, los curillas aumentaron significantemente la compresión y la velocidad hasta aumentar la presión interna de las botellas de cerveza.

El sábado amanecimos perjudicados,

pero poco se puede hacer. En marcha. Tampoco fue tan duro para nosotros: aparcar la 'Beefy Body Shovel' frente al póster de la palmera, la tabla de surf cerquita, encender la flecha luminosa. Hecho. ¡Qué listos somos! Podemos ver tranquilamente las veinte motos de exhibición sin movernos del sitio. Muy pronto queda claro: quien es invitado aquí (incluyendo vuelo, transporte de la moto y acomodamiento) es alguien que realmente tiene algo que ofecer. Como el Knucklehead de 1940 de Christian, prácticamente una escultura hecha de acero inoxidable. Es de primera plana, y no sólo esconde 3500 hors de trabajo, sino también el sistema de lubricación en el chasis.

También hay un lugar de honor

para la última creción de Flying Choppers de Finlandia hecha para un cliente. Larga horquilla escandinava, pintura digna de una tienda de caramelos, y exquisitos detalles en homenaje a Denver Mullin. Después de Basel sólo podrá verse en otro show más. Y dicen que después quieren hacer "algo mejor y más grande para la comunidad motociclística". La curiosidad queda justificada.

La calidad del show también se puede ver en el hecho de que el ganador del último Born Free Show, un chopper sueco con motor de construcción propia, parecía algo normal.