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En alguna parte hay que empezar

Somos bien conscientes de que nuestras motos no conducen con suero de manteca, y de que las piezas que vendemos no se hacen con margaritas. Pero, pensamos que tiene que haber una forma de reducir la producción de basura a un mínimo.

Nadie quiere piezas abolladas

Por eso utilizamos material de relleno. Para tal propósito, desde el año 2000 sólo utilizamos espuma de embalaje de fécula de patata, renovable y biodegradable. Simplemente puedes tirarlas a la basura orgánica. Y aunque son renovables, todavía se parecen a espumas de poliestirol. Esto puede plantear preguntas. Tendremos que vivir con esto.

A propósito, nuestra cajas de envío son de papel reciclado.

El mismo proceder que todos los años (casi)

El cátalogo de W&W es la madre de todos los catálogos, por lo menos para nosotros. Desde la 16.a edición (en el año 1996), la biblia de los atornilladores se imprime en papel reciclado. Lo cual también está anotado en el Impressum. Si alguna vez no utilizamos papel reciclado (como para nuestro maravilloso libro sobre la Ruta de Hielo) lo compensamos con donaciones a proyectos para reducir la emisión de CO2.

Y cuando las letras tienen que salir,

salir del ordenador, a una hoja de papel, para facturas, cartas, pedidos, contratos, y todo lo demás lo que debe ser encarpetado en blanco y negro, utilizamos desde hace 15 años papel reciclado Nautilus, blanqueado sin cloro.

Un “trozo“ de bosque fresco sin CO2

Sí, sabemos donde está el cable de gas y nos gusta pasear sobre dos ruedas por el área. De no ser así, no habríamos fundado una empresa como la nuestra. Para poder todavía dormir con la conciencia tranquila, W&W apadrinó un trozo de bosque. Un trozo de bosque bastante grande. Casi un ecosistema. Bueno, está situado muy arriba en Suecia, pero ahí no hay nada de (des)forestación abusiva, sino una naturaleza todavía intacta. Hasta a los alces les gustan nuestros árboles. Por lo menos, se ven contentos. En palabras técnicas: según cálculos convencionales, el trozo de bosque compensa la emisión de CO2 de nuestra empresa, y todavía sobra un poco de aire fresco.